domingo, 15 de mayo de 2016

SIN "PEROS" PARA UNA CICLOVIAJERA


El título no sugiere una postura sexista ni discriminatoria. Por supuesto que no. Responde a una experiencia de viaje muy personal. Sí, soy una chica viajando en bicicleta. Y voy sola. Eso, en un plano práctico, se puede decir que es igual que si fuera un chico: alistar las alforjas, pedalear, tomar fotos, escribir o leer, preparar comida, poner la carpa o dormir en escuelas, estaciones de bomberos, en algún hostal barato, planear una ruta, y así.

Sin embargo, hay temas con las chicas que solo nos pasan a nosotras y preguntas que nos planteamos antes de emprender un viaje en bicicleta: ¿deberíamos viajar en bicicleta durante los días del periodo? ¿y qué con el cabello? ¿cómo cuidar la piel de las inclemencias del medio ambiente? Y si quiero mantener mi estética, ¿cómo hacerlo sin perder mi feminidad? ¿Soy tan fuerte como para llevar tanto peso, tan lejos y por tanto tiempo? Vamos a ver cómo se resuelven estas dudas.

Pienso en todas las mujeres, las viajeras próximas a salir y en las otras, que necesitan solo un empujoncito. Esto es para ustedes…

Foto: Jaime Moreno - Floridablanca, 2016.

LAS VÍAS TAMBIÉN SON ESCENARIOS PARA LAS MUJERES

Una pregunta recurrente que nos hacen a las viajeras es, ¿y no le da miedo viajar sola? La verdad es que no. Ser mujer y estar en la ruta no necesariamente implica que estemos expuestas a escenarios de peligro. Ser mujer, viajar por el mundo y sola no es sinónimo de indefensión o pérdida de cordura. Todo lo contrario: es reflejo de una gran valentía y de un espíritu de aventura.

Hay de todo en los caminos, sí, cosas buenas y no tanto, pero las vías también son escenarios para las mujeres y, si queremos, nos pertenecen. Es cuestión de hacerse a un buen equipo de viaje, buscar en redes sociales o en la web testimonios de otras chicas para tener una idea, elegir una buena bici –ojalá diseñada para nosotras-, tener un plan y estar seguras que el mundo nos da todo, sin dudarlo ni un segundo.

No somos muchas las cicloviajeras, lastimosamente. Quizás porque la “sociedad del miedo” impone formas de vida estándar y salir al mundo en una bici no es precisamente una de estas formas. Pero sí es un viaje de ensueño, porque ir en una bici por el mundo que-es-tan-lindo, nos da plenitud y sensaciones verdaderas de libertad.

Foto: Andrea María Navarrete - Villa de Leyva, 2016

¡QUIERO IRME DE VIAJE EN BICICLETA!

¡Vaya entusiasmo! Ahora que estoy de viaje puedo hablar con mas autoridad del asunto y, aunque la logística no es muy diferente cuando se refiere a si eres hombre o mujer viajando, acá voy a dejar algunas sugerencias. Lo primero es elegir una buena bicicleta. En la edición pasada hablé de cómo organizar un viaje en bici, cuál es el equipo apropiado y las condiciones ideales para tu bicicleta. Pero, si eres mujer, debes saber que no todas las bicicletas pueden ser la opción y elegir la bici equivocada te va a dar una experiencia negativa de cicloturismo. Hay marcas en el mercado que se han ido enfocando en un target femenino. Por ejemplo, Specialized tiene muy buenas opciones. En mi caso, escogí una bici híbrida, Ariel Elite, para mujer, con un sillín en gel (también para mujer), y me aseguré que fuera de mi talla, que soporte mi peso y el peso de mi casa.

Sobre el equipo, la diferencia con los chicos no es mucha. Creo que solo cambia la ropa. Asegúrate de llevar ropa interior deportiva, que no talle y sea muy cómoda. Las badanas, o lycras de ciclismo, también las hay diseñadas para mujeres, así que lleva dos o tres de estas. Los jersey y las trusas también los hay para mujeres. Unos tenis y unas sandalias que sirvan para el baño, vendrán bien. En mi caso, también llevo un par de vestidos de tela muy ligera, de secado rápido, para salir de baile, ir a cine o disfrutar de una ciudad.

Foto: Pablo Alcazar - Arequipa, 2016

Y, ¿para aquellos días? Es lindo conectarse con los ciclos menstruales, nuestra lunita. Viajando en bici, te darás cuenta que también cambia el metabolismo; al principio se pone un poco loco todo, pero luego ya se van acomodando las fechas. Las opciones durante el periodo son las mismas que cuando estamos fijas en nuestra casa. Puedes usar tampones, toallas caseras o comerciales o copa menstrual. Yo opté por esta última. Al principio un poco incómodo, pero luego es cuestión de costumbre, y así aportas un poco mas al mundo y a ti misma, desechando menos basura y conociéndote un poco más. Pero, ten la certeza, que tu ciclo menstrual no va a dañar tu sueño de viaje.

En cuanto al aseo personal, también es un tema que podemos solucionar muy fácil. La premisa al viajar en bici es que “todo pesa”, así que no es estratégico llevar maquillaje, crema para las manos, otra para las piernas, otra para el cabello, otra para la cara, más el desodorante, shampoo, acondicionador, el jabón íntimo y el jabón del cuerpo, los talcos, porque necesitaríamos de un remolque extra y, en realidad, solo es un inventario de productos que no son necesarios. Escoge lo justo. Yo llevo un jabón hidratante, un shampoo, una piedra de alumbre (que uso como desodorante por ser una opción más económica, ecológica y saludable), una cuchilla de afeitar y, por ser crespa, crema para peinar. De todo lo demás, me olvidé y así voy ligera. Una ducha la podemos tomar en una estación de bomberos, en un hostal, en casa de amigos, en la escuela. Siempre habrán formas de asearnos a diario. Y, si no las hay, creo que aprenderemos a tolerarlo. Para mantener el cabello, si es largo, es mejor trenzarlo, así se protege más. Si lo llevas corto, es más práctico. Pero cada una elige.  Para la piel, un bloqueador o una pantalla solar es suficiente.

Foto: Andrea María Navarrete - Arequipa, 2016


¿Sigues aterrada? Nada de lo que he mencionado debe alimentar la idea de que si nos vemos fuertes por llevar tanto peso, no usamos nada de maquillaje, y rodamos entre el lodo, las piedras, con el sol de frente, la lluvia encima, entre otras calamidades que no suceden cuando estamos en el confort de la vida estática, perdemos nuestra feminidad. No. No hay peros cuando se trata de seguir el impulso de viajar en una bicicleta y menos creer que no podemos porque somos mujeres. Si es lo que quieres, ¡debes hacerlo! Ya rodando, sabrás que tú decides el ritmo, las maneras de viaje, el kilometraje diario, o si quieres pasar un día de playa y no pedalear. Ahora que escribo este texto sabiendo que mañana madrugo a seguir mis rutas al Sur, les digo que fue la decisión mas sabia de mi vida. Ninguna felicidad se le compara. Es alegría plena. Y, si alguna chica que me lee ahora mismo, lo está pensando, es momento de comprar unas alforjas, subirse a una bici y salir a pedalear por el mundo.

Foto: Elena de Yta -  Arequipa, 2016.


Publicado en la Revista My Bike.

¿CÓMO ORGANIZAR UN VIAJE EN BICICLETA?


Está decidido, vas a hacer un viaje en bicicleta. Aunque parezca extraño y loco, hay cientos de ciclistas, de diferentes nacionalidades, recorriendo el mundo y, vaya sorpresa, más hombres que mujeres. Pero, ¿por dónde empezar? ¿qué tipo de bici sirve? ¿cuál es el equipaje óptimo? ¿qué documentos llevar? Voy a tratar de resolver estas dudas basada, por supuesto, en mi experiencia con El Sur bici-ble.

Empecemos por partes. No hay que ser un ciclista élite, ni el rey o la reina de la montaña, ni tener en la pared trofeos y medallas. Incluso, he conocido cicloviajeros que se subieron a su bici dos días antes de arrancar su travesía y ya suman miles de kilómetros y experiencias inolvidables. Es suficiente con dominar la bici, tener un conocimiento básico de mecánica de bicicletas y, sobre todo, estar preparado mentalmente para la resolución de problemas.

Foto: Dora Luz Navarrete - Floridablanca, 2016.

LA BICI PARA VIAJAR

En Colombia es difícil encontrar touring bikes o bicis para turismo. En Europa y Estados Unidos hay más facilidad para adquirir una, pero puede salirse de presupuesto o complicarse por los envíos. Sin embargo, una mountain bike o bici de montaña es una buena opción. También sé de viajeros que van subidos en bicis de ruta, plegables, tándem o de bambú, aunque creo que cada una de estas tiene ciertos límites para terrenos destapados y más agrestes. Todo depende de los gustos y la creatividad de cada viajero.

En mi caso, escogí una bici híbrida de montaña, Ariel Elite 2016 de Specialized. Los ajustes fueron mínimos, pero ahora que estoy de viaje, me alegro de haber atendido a estos aspectos. Mi bici tiene una llanta más delgada a la llanta normal de MTB y rin 700, muy suave para el desplazamiento y apta para todo terreno. Además, puse un plato más pequeño al biplato original para aligerar el pedaleo en las cuestas, sobre todo porque se lleva peso y, de paso, aumentar el número de velocidades de 20 a 30. Para las alforjas (que son esas maletitas que cuelgan a lado y lado de la bici) es mejor que la bici tenga los herrajes para instalar una parrilla. En mi caso, preferí solamente llevar parrilla trasera para 2 alforjas y una tula encima y evitarme sobrepesos innecesarios: más maletas, más tentación de llevar cosas, más pesará la bici y más duro será el pedaleo. Es también una lección de austeridad: a veces cargamos más de lo necesario.

Foto: Andrea María Navarrete - Villa de Leyva, 2016

En cuanto a los frenos, también hay para todos los gustos. Los frenos de taco o V-brake son los mas comunes, por la facilidad para el mantenimiento y la economía a la hora de necesitar unos nuevos: un par de tacos pueden costar $3.000 en tanto que un par de pastillas cuestan desde $12.000. Sin embargo, el freno de disco mecánico o hidráulico también tiene sus ventajas. En lo personal, confío más en el trabajo de frenado del disco y, por ejemplo, al partirse un radio, el disco hidráulico hará que la llanta no pierda tanta estabilidad, mientras es reparada. Dependiendo de la duración del viaje, se recomienda llevar repuestos.

Otro asunto de importancia es el manillar. Las bicis MTB vienen diseñadas para una sola ubicación de las manos. Esto, en largas distancias, puede generar dolencias. Es recomendable procurar que el manillar tenga la opción de al menos dos posiciones para las manos. El manubrio “mariposa” es el ideal para largas distancias porque va a permitir cambiar la postura de las manos y evitar lesiones. Sin embargo, no se consigue en Colombia, sí en Argentina o en Inglaterra.

Foto: Cristiane Ferreira - Ecuador, 2016

Por lo demás, solo es cuestión de comprar el resto del equipo y, si da el tiempo, hacer una vuelta de prueba con la bici.

DOCUMENTOS Y EQUIPO DE VIAJE

Ya despejadas las dudas sobre la bici, también es necesario conocer qué documentos llevar y cuál es el equipo de viaje. Por supuesto, este asunto también depende de la duración, los destinos geográficos, el tipo de climas, la cantidad de peso que estás dispuesto a llevar y el presupuesto para invertir.

Si el viaje en bici es por varios países, es obligatorio el pasaporte vigente y revisar en las cancillerías qué documentos son requisito para ingresar a cada país. Esto toma tiempo así que se puede ir solucionando a medida que se compra el equipo. Además, es mas cómodo manejar una cuenta bancaria y solo llevar un poco de dinero en efectivo. Finalmente, si el presupuesto lo permite, no está de más comprar un seguro de viaje de cobertura internacional, para atender posibles problemas de salud.

Mi consejo sobre el equipo solo es uno: escoger lo mejor. Lo mejor es lo más ligero, lo más liviano, lo que menos espacio ocupa y lo que mejor rendimiento va a tener en el uso. Este es el equipo básico:

Foto: Juan Dual - Perú, 2016

Para la bici: parrillas, alforjas, kit de despinche, lubricante, cadena de repuesto, multiherramienta, radios delanteros y traseros, inflador, neumáticos y llantas de repuesto, pastillas o tacos para frenos, luces recargables y portabotellas.

Para acampar: Una carpa para 2 personas (mínimo 3 estaciones), bolsa para dormir (mínimo 3 estaciones), aislante, lámpara, cocina a gas, combustible, elementos de cocina, termos para el agua y navaja.

Ropa: casco, gorra para el sol, gorro de lana, gafas de sol, ropa térmica, jerseys con filtro solar, medias normales y térmicas, ropa inerior, guantes (dedo corto y dedo largo), pantalón largo, pantalón corto, badanas, una toalla de secado rápido o canebo, un par de sandalias para baño, campera impermeable, rompevientos, zapatillas de ciclismo, traje de baño, buff y chaleco con reflectivos.

Viajar en bici es una experiencia de vida que jamás se olvida.

Foto: Andrea María Navarrete - Lima, 2016

Publicado en la Revista My Bike.

VIAJANDO SOLA EN BICICLETA

Viajo sola. Fue una decisión personal. Salí el 30 de enero en mi bici y empecé a viajar sola. En tres de esos días, tuve compañeros de ruta. Pero, ahora que lo pienso bien, pedaleaba sola. Sola he dormido en carpa, en estaciones de bomberos, en escuelas. Sola he llegado a casa de amigos. Sola recorro pueblos, veredas, grandes ciudades. Mientras escribo esto, lo escribo sola. 

Foto: Andrea María Navarrete - Quito, 2016

En Papallacta, un pueblo de la Amazonía Ecuatoriana, muy frío, con el deseo de un buen desayuno, llegué al restaurante de Judith, una señora amable y tierna, quien me recordó a mi madre. ¡Buenos días!, ¿tendrá desayunito? -Sí, pásele.¿Viaja sola? -Sí, voy viajando en bicicleta. Con cara de asombro me dijo: ¡Tienes corazón de hombre!... No supe qué decir, pero le sonreí, aparqué mi bici y busqué una mesa.

Tengo corazón humano. Y comprendo que Judith hace parte de otra generación. La vieja escuela. Y esa cara de asombro la he encotrado repetidas veces, en este mes largo de viaje. La vi en mi madre y en el rostro de las madres de mis amigxs. Lxs de mi generación, o una generación adelante, o una generación atrás, me llaman guerrera o valiente. Entiendo porqué. Soy mujer y viajo sola, es decir sin compañía masculina, por un continente hostil y machista. Sola voy por la calle, que según la tradición e incluso su diseño, es territorio para los hombres... Y soy mujer. Y es escenario para los autos... Y yo voy en bici. Pero no, no es valentía, o en el fondo sí, pero solo respondo al deseo de lo que quise para mi en este año. A mi decisión de viajar en bicicleta.

Foto: Andrés Campaña - Ecuador, 2016.

En algunas entrevistas han insistido en la pregunta: ¿Y no le da miedo viajar sola? La verdad es que no. Es una decisión mas en la vida, como emanciparse y salir a vivir sola sin estar casada; o estudiar lo que quise, o irme sola a un congreso en otro país, o amar a los hombres a quienes he querido amar y no casarme con ninguno, o adoptar mis gatas. Una decisión mas. Y entonces, ¿por qué no voy a poder viajar sola en bicicleta?

Me da escalofrío el asesinato de las dos chicas viajeras, justo acá en Ecuador. Me aterra esas imagenes de sus cuerpos guardados en bolsas negras. Me escandaliza la prensa y que pongan a dos mujeres, que ya no están, en tela de juicio. ¿Qué quieren decir? ¿Que se lo buscaron? ¿Que eso les pasa por osadas, en un continente machista y misógino? ¿Por qué reproducen el patriarcado? ¡No! Digo ‪#‎NiUnaMenos porque nuestro cuerpo no es territorio de nadie, sino propio. Porque viajar sola, o con amigas, o con una compañera no le da el derecho a nadie de disponer de mi capital de vida y de cuestionar -de manera negativa y morbosa- nuestra decisión de movernos sin la venia de nadie, sin la compañía de un hombre, de vivir en libertad.



Sola, entonces, es la manera como me refiero a la autonomía de tomar mis decisiones por mi, no por nadie mas. Sola es la forma como he construido mi libertad, mi forma de vida, sin desconocer la presencia de otros. Sin embargo, a pesar de la ausencia de... no estoy sola. Viajo con el espíritu de mis amigxs, de mis felinas, de mis gatitas, de los hombres a quienes he amado, del último recuerdo que tengo de él, su sonrisa, el frío de la capital y el olor de su barba.


Seguro me seguiré encontrando con viajerxs en bici. Amorosamente sigo mi camino con la seguridad de bienestar que pueda darme, con la buena energía de todxs que me cobija y con mis ojos puestos en los lugares que me encontraré en El Sur Bici-ble.

TRES BICI-VIAJERAS



He aquí tres biciviajeras de Brasil, Colombia y Bolivia (respectivamente). Sí, las tres viajamos "solas". No, no llevamos compañía masculina. Sí, sabemos cuidarnos solas. No, no fuimos abandonadas por nadie. Sí, tomamos libremente la decisión de buscar caminos en nuestra bici. No, no estamos locas ni se nos safó un tornillo. Sí, lo estamos haciendo. No, no vamos a renunciar. Sí, dejamos todo atrás para emprender. No, no tenemos hijos ni esposo. Sí, somos libres. No, no nos gusta que nos morboseen ni nos digan piropos subidos de tono. Sí, nos gusta encontrar el trato cordial, respetuoso y solidario de la gente. No, no toleramos la violencia en contra de las mujeres viajeras. Sí, pedaleando fortalecemos la sororidad...


Publicado el 4 de marzo de 2016 en mi perfil de Facebook:  https://www.facebook.com/photo.php?fbid=1060747727280357&set=a.109927719029034.11683.100000354203437&type=3&theater&notif_t=like&notif_id=1463370661933171 

Foto: Juan Dual - Ecuador, 2016

TERCER MES #ElSurBicible

30 de abril. 3 meses. El 30 de enero salí a las 5 y 30 am y giré a la izquierda por la primera salida. Obviamente era por la segunda, así que luego de pedalear media hora y saber que estaba perdida, media vuelta atrás y a buscar el camino. 

Así empezó El Sur Bici-ble Después de eso, no me he vuelto a perder, aunque sigo sin entender cómo ubicar el norte o el sur o tener sentido alguno de orientación... no importa. Preguntando se llega a Roma, o a Ushuaia o a Santiago de Chile. Y ahí voy llegando.

Tres meses es el tempo que dan en las empresas para pasar el periodo de prueba, pues déjenme gritar a las 4 fortalezas de Los Andes: ¡PRUEBA SUPERADA! Le acabó de decir a Juan Dual, mi hermanito, que cumplo 3 meses, y vamos a celebrar con un rico desayuno.

Tres meses, tres reglas, tercer país, treinta y tres años, trescientos mil recuerdos de paisajes únicos que me hacen amar AMAR aMaR tanto al mundo como a todos y cada uno de mis encuentros en la vía. También amando un pez en el agua. Muchas lágrimas. También muchas sonrisas. Me han temblando las piernas pedaleando y caminando. Pero he sido feliz. Me siento mas liviana, tranquila, sumando mas seguridad a esta inseguridad mía que me hace temer a las alturas. El corazón mas limpio. La mente mas despejada. Pensando bonito en quienes están allí, ahí, allá, acá, aquí cerquita a mi corazón. Y Arielita, la mejor. Es la mejor...

El mundo, la vida y el universo son abundantes. Gracias vida por tal abundancia.

Foto: Juan Dual - Laguna Parón, 2016

Foto: Juan Dual - Nevado de Huascarán, 2016.