martes, 21 de junio de 2016

ECUADOR, MON AMOUR...

El 24 de febrero, salí de Colombia por San Miguel y entré a Ecuador, en las rutas de El Sur Bici-ble. No era la primera vez que cruzaba una frontera por tierra, pero sí la primera vez en una bicicleta y, aunque la salida de Colombia estuvo acompañada por lluvias y más lluvias, mucho agua, Ecuador me recibió con vías impecables y con un mejor clima. No hubo ningún problema en la entrada; después de los respectivos sellos en el pasaporte, ya estábamos listas Arielita y yo para explorar este país, pequeño en su territorio, pero imponente en sus paisajes.

Foto: Frontera Colombia - Ecuador, San Miguel. El Sur Bici-ble, 2016

De entrada, tenía que revisar la ruta porque no estaba en mis planes salir por Putumayo, pero es parte del viaje dejarse llevar por los caminos. En Lago Agrio, primera ciudad donde me hospedé en casa de un colombiano, marqué las nuevas coordenadas para pedalear: Lago Agrio – Santa Cecilia – Sevilla – Jambelí – Cascales – Lumbaqui – Mantantiales – El Reventador – El Chaco – Baeza – Papallacta – Quito – Conocoto – Sangolquí – Machachi – Latacunga – Ambato – Baños – Logroño – Cuenca – Machala – Huaquillas – Perú. Una ruta que incluía buena parte de la amazonía ecuatoriana y buena parte de la Sierra.

Imagen: Ruta Ecuador de El Sur Bici-ble

La Amazonía ecuatoriana representa casi la mitad del territorio ecuatoriano, un 48% del país. Es muy verde, en su bosque tropical y casi todos los días pedaleé acompañada de la lluvia. Por fortuna, está muy bien pavimentada y demarcada, así que el tránsito no se hace peligroso. Allí, por ejemplo, visité la Cascada de San Rafael, ubicada en la Reserva de Biosfera Sumaco, la cascada más alta de Ecuador, con una caída de 150 metros y 14 metros de ancho. Hermosa postal.

Foto: Arielita en la Amazonía Ecuatoriana. El Sur Bici-ble, 2106

En Quito, en casa de un amigo poeta, conocí la capital que me atraía en su actividad nocturna en La Mariscal y su arquitectura colonial, en el centro y el casco histórico. Además, allí me reuní con las chicas que coordinan el grupo Mujeres Bici-bles Quito, que se une a la red latinoamericana de Mujeres Bici-bles. Y conocí algo del movimiento de ciclismo urbano, en voz de Henry Huaca, del Bicifarrón. Así también Cuenca, otra ciudad hermosa, más al sur de Quito. Cuenca tiene una arquitectura que nada debe envidiar a la capital ecuatoriana. Es muy cosmopolita y turística.

Foto: El Panecillo - Quito. El Sur Bici-ble, 2106

En todo mi viaje por Ecuador, de los mejores hallazgos naturales están la cascada de San Rafael, la laguna del Quilota, Baños de Agua Santa, con el Pailón del Diablo y, en Cuenca, El Parque Nacional El Cajas. Imponentes y bellos paisajes para darle rienda suelta a la fotografía y a la contemplación.

Foto: Cascada San Rafael. El Sur Bici-ble, 2106

Ecuador es verde, abundante en agua, con unas montañas que se ven como colchas de diferentes tonalidades, bañadas por cascadas y ríos, muchos ríos: una panorámica perfecta para ir en bici, con rutas pavimentadas y en buen estado. Allí dormí en estaciones de bomberos, escuelas, hostels, hoteles y casas de amigos. Y, de esto, me sorprendió la amabilidad de la comunidad de bomberos, siempre dispuestos a ayudar, a dar un espacio y hasta a ceder una cama. 

Foto: Tapetes naturales de Ecuador. El Sur Bici-ble, 2016.

Es el país que me enseñó a viajar en bici, a estar sola y también a viajar en compañía: fue en Baños donde me encontré con otros tres biciviajeros: Kathy, de Bolivia, Cristiane, de Brasil y Juan, de España. Ecuador me dio nuevos amigos y también me ayudó a sacar espinas. Me queda la nostalgia de sus playas, que no visité, pero que son un motivo para volver.

LAGUNA DEL QUILOTOA, EN LA RUTA SAGRADA DE LOS INCAS

Foto: Laguna del Quilotoa. El Sur Bici-ble, 2106

Imponente por su hermosura y por ser de origen volcánico, Quilotoa es de aguas verdes, turquesas y azules, gracias a los minerales y al impacto de la luz solar. Dicen que tiene altas dosis de azufre y por eso no es buena idea zambullirse allí. Sin embargo, yo metí los pies y no se me han caído. Está ubicada a 3.914 msnm sobre la cordillera de Los Andes, cerca al pueblo de Zumbahua. 

Para llegar a la Laguna, hay que ir a Zumbahua, un pueblo pequeño, de pastores y artesanos. Se puede llegar en bus o en bici. Si es en bici, hay que estar preparado para un largo camino de subida y en zigzag desde Latacunga. Allí hay que pagar una entrada de 2 dólares y en ese mismo lugar se puede dejar la bici amarrada.

Pero el espectáculo aún no inicia. La laguna no se ve desde la entrada, sino cuando se sube una pequeña cuesta. Ahí está el cráter del volcán Quilotoa. Da la apariencia de un pequeño mar. De un paraíso enterrado en medio de la montaña. De otro mundo. Pero de este y muy cerca para los colombianos.

Foto: Laguna del Quilotoa. El Sur Bici-ble, 2106

Y entonces, caminata hasta la playa de la laguna. Son más o menos treinta minutos de bajada, por un sendero algo empinado y polvoriento, pero tranquilo. En la laguna se puede hacer kayac, con costo extra, por supuesto. Luego de las fotos, a subir se dijo. La subida puede ser dura o no; lo fue para mi. Realmente era el primer trekking de mi viaje y, quienes me conocen, saben que tuve una experiencia negativa con un trekking que hice al Cañón de las Iguanas, en Colombia y de ahí en adelante no volví a caminar por ninguna montaña, excepto ir en mi bici. La subida es dura, pero no deja de ser emocionante ver la laguna desde arriba. Subir y voltear a verla. Seguir subiendo y volver a mirar. Hermoso. Dicen que este camino hizo parte  de la ruta sagrada de los Incas y que el Inca Atahualpa vivió allí, como su última morada.

EL PAILÓN DEL DIABLO, LO VES O NO LO VES

Foto: El Pailón del Diablo. El Sur Bici-ble, 2106

Baños de Agua Santa es una pequeña ciudad en las faldas del volcán Tungurahua, llamada por la WWF “un regalo de la Tierra”. Es pequeña, rodeada por montañas y cascadas, donde el turismo es su principal atractivo. Allí se puede hacer rafting, canopy, canyoning, kayaking,  escalada, salto de puentes, senderismo, más bici y también visitar las aguas termales.  También tiene una vida nocturna bastante activa. Además, desde allí se puede visitar la Cascada Pailón del Diablo y La Casa del Árbol. 

Foto: Baños de Agua Santa. El Sur Bici-ble, 2106

El Pailón del Diablo es una cascada "violenta" por la fuerza del agua del Río Verde, al caer, con no mas de 100 metros y que forma una especie de remolino que cae por una formación rocosa. Después de entrar, se hace una corta caminata para llegar a una construcción en escalera, con tres miradores, para explorar el lugar. Es bueno advertir que es posible mojarse al pasar por unos túneles muy pequeños que llevan a la caída de la cascada, pero nada exagerado. Además, por la fuerza de la caída del agua, se forma una nube de gotitas. También hay una experiencia auditiva, porque la fuerza del agua hace que Lo menciono más por el cuidado de los equipos electrónicos que por la empapada. Además, también hay un puente colgante, desde el cual se puede observar en mejor proporción la cantidad de agua que cae por ahí y, algunos aseguran ver la cara del diablo, yo-no-la-vi.

Foto: El Pailón del Diablo, desde el Puente colgante. El Sur Bici-ble, 2106

Se puede ir en bici y es un camino simplemente maravilloso. Se va por la montaña, sí, pero en un camino en excelentes condiciones para la bici, la mayoría pavimentado, y acompañar el paseo en bici con las cascadas que se pueden ver desde el camino. Y, a la entrada, contar con raks para las bicis. Son solo 18 kilómetros de recorrido y es todo plano.

LA CASA EN EL ÁRBOL, Y DE CÓMO COLUMPIARSE AL VACÍO

Foto: La casa en el árbol. El Sur Bici-ble, 2106

¡Levanten la mano quienes fuimos muy felices, de niños, balanceándonos en un columpio!  ¡Yooooo! Propio o en un parque, columpiarse siempre ha sido divertido. Ahora imagen hacerlo con el abismo de fondo... ¡la locura! Cerca a Baños está La Casa en el Árbol, una construcción en madera, literal, de una casa en un árbol, a 2.660 msnm, con una de las mejores vistas: el volcán Tungurahua, en actividad. 

Foto: Columpio en La casa en el árbol. El Sur Bici-ble, 2106

De unas de las ramas cuelga un columpio, de más de 7 metros, que es la sensación de quienes visitan el lugar, por una particularidad: se balancea al vacío, más exactamente, a una quebrada profunda, de Los Andes, a faldas del volcán. En 2014, la casa tuvo una reforma y le sumaron otro columpio, del otro lado del primero, gracias al auge turístico del lugar.

PARQUE NACIONAL EL CAJAS, UNA BELLEZA EN LOS ANDES

Foto: Parque Nacional El Cajas. El Sur Bici-ble, 2106

A 33 kilómetros de Cuenca, está ubicado el Parque Nacional El Cajas, sobre la Cordillera Occidental. Fuimos en bici con Cristiane y resultó una experiencia máxima la de pedalear a 3.850 msnm, con un frío brutal y algo de lluvia y neblina. Sin embargo, entre Cristiane y yo nació una sororidad y una linda amistad que nos mantiene unidas hoy día, ella en Brasil y yo en Bolivia, desde donde les relato mi paso por Ecuador. Y eso también da calor al corazón.

Foto: Cris y yo, en El Cajas. El Sur Bici-ble, 2106

La vía al parque es pavimentada y es la favorita de muchos ciclomontañistas de la zona. Se puede conocer en bici y pasar por las lagunas del lugar, una de ellas, la laguna de Lagartococha. Son centenares, aunque solo vimos algunas y también allí nacen varios cuatro ríos, Tomebamba, Mazán, Yanuncay y Migüir, los cuales que abastecen de agua a Cuenca. 

El parque es muy frío y, aunque el ascenso es pesado, el descenso desde el Parque también es complicado porque la lluvia se siente como pequeñas cortadas en la piel. Hay que cubrirse bien todo el cuerpo y el rostro, para disfrutar de la salida. Además, cerca hay varios restaurantes para probar la mejor trucha, algunos con chimeneas para calentar el ánimo.

Foto: Kathy, de Bolivia. Cris, de Brasil. Andrea, de Colombia. Juan, de España.

Así transcurrió  mi paso por Ecuador. Un mes de descubrimientos naturales, de experiencias sociales, de aguante físico y mental, de autonomía y felicidad desde los pedaleas de Arielita.

Acá un álbum fotográfico, desde El Sur Bici-ble (click encima)










lunes, 13 de junio de 2016

DESIGUALDADES DE GÉNERO EN EL CICLISMO URBANO

Sobre las desigualdades de género que hay en el ciclismo como deporte, que son evidentes y en el artículo (http://www.vlourbano.com/el-sexismo-en-el-ciclismo-porque-si-es-la-gran-cosa/) se exponen con nitidez, no puedo decir mucho, porque no soy deportista, ni compito. Lo que sí hago es moverme en bici en las ciudades y también viajar en bicicleta y estoy de acuerdo con el enfoque del artículo sobre el sexismo que existe en el ámbito del ciclismo urbano y, aunque no lo menciona, el cicloturismo.

Sí hay sexismo en la experiencia urbana del ciclismo, y también en la experiencia del cicloturismo. ¿Cómo se evidencia? Aunque no desconozco que los hombres ciclistas también son acosados, seguramente pasará, es más notorio el acoso callejero en las mujeres. ¿A cuántas de nosotras, ciclistas urbanas, no nos han acosado con "piropos" subidos de tono? (Los piropos, además, socialmente son aceptados y a la mayoría de las persona les parece normal que se digan). Creería que TODAS hemos vivido algún caso de esta violencia de género cuando vamos en una bici. No hay estadísticas en Colombia sobre esto, o las desconozco si las hay, ni siquiera el acoso callejero es tipificado como delito, sin embargo, en países como México o Brasil, se ha logrado llamar la atención desde la huelga civil liderando marchas y acciones populares contra las alarmantes estadísticas de violencia de género, acoso callejero y feminicidios.

En Instagram, en algunas cuentas de mujeres y bicicletas que sigo y me siguen, normalmente usan una "estética" que destaca los cuerpos de las mujeres, la onda fit, los encuadres de la fotografía resaltando el tamaño de los senos o el trasero de las chicas, sus sensuales labios, e-t-c-e-t-e-ra cosificando una-vez-mas el cuerpo de las mujeres por encima de esa "semántica" del ciclismo urbano y el valor simbólico y real de la bici: las bondades de la bicicleta como transporte, el impacto de su uso en paisajes urbanos o los alcances y sus logros deportivos y retos personales. Esas fotografías, de alguna manera, también tiene un mensaje contraproducente, que lo-sé puede herir susceptibilidades y generar un agotador debate. ¿Acaso a Nairo Quintana alguna vez lo han fotografiado destacando el tamaño de su "paquete viril" por encima de su tenacidad deportiva? Jamás. No se trata entonces de pedalear con sotana. Se trata de reconocer y visibilizar.

¿Que pedalear nos hace sexys? Creo que pedalear es más un reflejo de una voluntad humana que sueña con espacios limpios, saludables y activos, para la gente y no para la economía del motor y del combustible. Pedalear es una acción política que nos define como ciudadanos y ciudadanas libres de escoger cómo movernos. Pedalear nos hace "limpios". Pedalear nos hace conscientes. Y, sobre todo, pedalear nos hace sonreír.


CUARTO MES #ElSurBicible

4 meses. Ya no tengo celular para mostrarles en una sensual y estúpida selfie cómo recibo el día de hoy. Lo perdí en Ollantaytambo, pero allá me gané otro tipo de conexión, quizás una mas real. No importa. Mejor esta foto tipo especular, con un mensaje claro: SALVA EL PLANETA. ES EL ÚNICO LUGAR CON CHOCOLATE. Y-es-en-serio. 4 meses y sigo en Perú, en tierra sagrada, de llamas, vicuñas y alpacas. 4 meses y, aunque el viaje tiembla, y yo también estoy en temblores, el corazón me dice que siga, que el camino pone lo que voy a necesitar, lo que voy a querer, porque así es como se demuestra, en la vida real, que el mundo y el universo son abundantes. 4 meses, mas amigos y amigas, más lugares, más vivencias. 4 meses y un kilometraje mayor. 4 meses y Arielita sigue siendo la mejor, junto con sus dos compañeras: Andina e Inka. Las cuatro hacemos algo así como el team Capitán Planeta y los planetarios, excepto que nosotras 4 somos espíritus andinos, más bien andariegas y poco interplanetarias. 4 meses, con 2 vestidos cuando antes tenía un armario lleno de ropa. 4 meses, con poco dinero, cuando antes tenía dos sueldos. 4 meses, con una carpa que es mi casa, un sleeping que es mi cama, cuando antes pagaba arriendo y agua y luz y gas y hacía mercado y me sobraba y etcétera. 4 meses, para abandonar la zona de confort y conquistar otros caminos. 4 meses y ya estoy mas cerca a Bolivia, el cuarto país. 4 meses, aún con fantasmas. 4 meses, aún con miedos. 4 meses, aún soltando. 4 meses y sigo sin querer amar en cuerpo ajeno. 4 meses, con un pez en el agua y una estrella en el cielo. 4 meses y mas lejos de casa, de mi familia, de mis amigos, de mis felinas, y mas cerca de la mujer que soy. Quiero seguir. Voy a seguir... El Sur Bici-ble