miércoles, 25 de enero de 2017

EDUCAR PARA RECUPERAR EL CENTRO

Hermoso el centro así descongestionado, calmado, pausado, para caminar y pedalear. No había querido decir mayor cosa por mi obvia molestia con el director de tránsito y sí, estoy rabona porque todavía recibo tuits de los mansplaining machiriles sueltos de Bucaramanga (incluyendo a quien le maneja la cuenta en tuiter a Miller Salas). Vi los debates por Vanguardia, sigo los tuits, leo el descontento del sector comercial, otros llaman y, quizás me equivoco y bastante, pero creo que parte del error está en las formas, porque la idea de descongestionar el centro es fabulosa.


Prohibirle a la gente de un día para otro, de por sí autocéntrica/carrocéntrica/motorcéntrica y cualquier otra palabrota que ilustre a esa enfermiza dependencia del cyborg hombre-carro, que no puede llegar al centro en su autito es, a todas luces, un error. Y por eso la furia.



Y es que sí hay un error en las formas. Con el pico y placa, están centrando el rollo en los autos y no en los seres humanos, quiénes realmente interactuamos en una ciudad. Deben educar sobre otras formas de movilidad y ofrecer garantías y seguridad para seducir al conductor carrodependiente a bajarse y caminar, o bajarse y subirse a una bici, o bajarse y subirse al bus. Por supuesto, hablo de quienes van al centro a comprar, a pagar, a buscar. Quiénes trabajan en el centro, y realmente necesitan transportar sus cosas o tienen parqueaderos, eso es otro rollo, y ahí es donde siento el punto más alto del reclamo social y es que están afectando directamente el bolsillo de esas personas.

Defiendo con firmeza que sí urge recuperar los espacios para las persona. Peatonalizar calles, claro que sí. Ampliar andenes para caminar en paz, ¡yes! Construir cicloinfraestructura (al menos una red de aparcamientos para la bici, si es que van a seguir con el "no hay dónde construir bicisendas"), obvio. Mejorar el sistema público de transporte y no esa grosería llamada Metrolínea, para ayer es tarde. Pero empiecen por educar. Y, ojo, educar no es poner a la policía a tomar fotos para generar bullying en redes sociales; no es repartir flyers; no es disfrazar a la gente con banderitas de 👍 y 👎. Educar implica invertir, ir a los colegios, hacer simulacros (así sea de prueba y error), tomar datos, estudiar cómo se mueve la gente (para esto, involucrar a la academia), socializar y dejar de tomar decisiones aisladas (lo digo también porque leí a Juan Camilo Beltrán, de la Cámara de Comercio, quejarse porque una cosa fue lo que hablaron con Miller y, otra, lo que pasó).

No sé porqué esto me recuerda a luchito-en-bici, el exalcalde sostenible, y su idea brillante sobre reciclar: por supuesto que es necesario reciclar, pero se equivocó en la forma, creyendo que a la gente se le educa repartiendo flyers con información necesaria para reciclar y ya. O, peor, se recicla en casa y se revuelve todo con todo en el camión de la basura #ThumbsDown

Es educando gente para ciudades humanas. Así, a la brava, difícil.


miércoles, 18 de enero de 2017

VOY SIN CASCO. MI DERECHO A LA RÉPLICA

EXPLICO LA ESCENA: Salí a hacer alguna vuelta en mi bici, porque soy ciclista urbana y porque la bici es mi principal medio de transporte, no desde ayer, sino desde hace muchos muchos años. Iba pedaleando por la carrera 29 con calle 41. Me detuve a hablar con un viejo amigo de un trabajo anterior. Retomé mi camino. Vi que en la calle 42 había dos motos de policía de tránsito, se reconocen por el verde limón. Una de las motos, detenía el flujo de la calle 42, mientras el otro policía de tránsito, con su celular, siguió mi recorrido, mientras pasé por esa calle. Al ver que me grabaron en video o foto, en ese momento no sabía que hacían, me detuve unos metros después, me bajé, intenté acercarme porque mi intención fue la de conversar, porque no creo que sea normal que la policía vaya tomando fotos y grabando videos de la gente porque-sí, y estos policías, sin más, se subieron a la moto y se fueron. Yo, como casi siempre, no llevaba casco.

Luego, me encuentro con el siguiente tuit, publicado desde la cuenta del actual director de tránsito, el profesor Miller Salas:


El tuit, por supuesto, generó toda clase de comentarios, de parte de hombres, (cómo no),  quienes me tacharon por soberbia, por mi derecho a réplica, porque a veces es mejor no opinar "me gusta cuando callas, porque estás como ausente", hasta quienes se tomaron unos minutos para analizar la situación, o quienes saben más del tema. De todas maneras, interesante el ejercicio. Al respecto del uso del casco, quiero hacer las siguientes anotaciones:

La ley 1811[1] #ProBici aprobada en 2016, actualiza el Código Nacional de Tránsito en algunos aspectos, entre esos, el uso obligatorio del casco. La ley sugiere que queda pendiente reglamentarse su uso. Sobre esto, tanto el Ministerio de Transporte, como la Bicired Colombia, y los usuarios y usuarias de la bicicleta y ciclistas, están ampliado el debate. Y, la tendencia, es a la NO obligatoriedad del uso del casco.

Incluso, disposiciones legales más actuales al Código Nacional de Tránsito, defienden que quede bajo responsabilidad de cada autoridad local de tránsito, hacerlo obligatorio o no. Según el Código Nacional de Tránsito, es obligatorio. Sin embargo, otras leyes actualizan dicha disposición. Por ejemplo, la ley 1083 de 2006[2], reglamentada parcialmente por el Decreto Nacional 798 de 2010, en la cual, en el parágrafo del Artículo 2, versa: “Será potestativo de las autoridades locales determinar la obligatoriedad del uso de casco de seguridad en ciclorrutas y ciclovías. Para los menores de edad será obligatorio su uso […].

Del parágrafo, vale la pena destacar dos puntos. Primero, ¿acaso existe alguna ordenanza, ley, acuerdo local, desde el cual la Dirección de Tránsito de Bucaramanga  OBLIGUE a los y las ciclistas a usar casco, en su movilidad? No conozco dicho documento. Además, ¿ciclorrutas? No, amigos, en Bucaramanga no hay ciclorrutas. Hay un pequeño tramo que conecta nada con nada en la avenida la Rosita, cuya bicisenda termina con una señal de prohibido bicis, lo cual resulta bastante paradójico para un ciclista que decida moverse por allí. Y, a esto, le sumamos las mas de setenta señales de prohibido circular en bicicleta.

Entonces, ¿cuál es la infracción?



En varios tuits desde @MujeresBicibles señalé que ahora, a falta de política pública que garantice la seguridad e integridad de quienes nos movemos en bicicleta, la tendencia es a perseguir y tomar fotos. Digo perseguir porque no creo que la función de un policía de tránsito sea pararse con una cámara a fotografiar a la gente movilizándose, mientras la ciudad es un verdadero despelote en la movilidad. Incluso, en el contexto de la defensa del #BiciAcuerdo049 en plenaria en Concejo, cuando nos dieron un minuto para hablar a varios ciclistas, después de la intervención de un agente de la Policía de tránsito, quien sugirió legalizar la conducta de ciclistas, para poder “multarnos”, mi sugerencia fue no perseguir y así desincentivar el uso de la bici, sino enfatizar en lo que vale la pena: la seguridad e integridad de todos y todas quienes nos movemos en bici. En especial, la de mujeres y niños.



De acuerdo con el tuit de Miller Salas, la seguridad de un ciclista recae en sí mismo, y no en una institución que debe velar por la seguridad e integridad de TODAS LAS FORMAS DE MOVILIDAD, no solo la del auto, como sucede en esta ciudad; debe dar atención a quienes tenemos prelación en la jerarquía de la movilidad: peatones y ciclistas. Es decir, para qué pacificar vías y reducir velocidad en automotores, para qué invertir en infraestructura ciclista, para qué revisar y retirar las señales de prohibido circular en bicis, para qué, si usar el casco, que es además una decisión personal, es lo que importa en la administración actual y es la última palabra de una institución que es “autoridad” en movilidad. Y, debo soslayar, menos pretender que un ciclista o una ciclista, por liderar un movimiento social de muchos años, debe ser "ejemplo" "modelo", como lo señaló Salas Rondón, de lo que a ojos de unos cuantos, es “lo correcto”, generando repudio de una parte de los usuarios de una red social. Moralismos y estrategias muy sosas que nada tienen que ver con el verdadero asunto: DESARROLLAR UNA POLÍTICA PÚBLICA CON INCENTIVOS PARA CICLISTAS, PARA SUBIR A NUEVOS CICLISTAS Y MANTENER A QUIENES YA USAMOS LA BICI COMO FORMA PRIMERA DE MOVILIDAD. LA IDEA NO ES BAJARNOS. 

Así, incentivar el uso de la bicicleta se logra con normas claras de seguridad vial, con infraestructura ciclista como bicisendas y aparcamientos para bicicletas y, por supuesto, en lo que sí quiero ver al profesor Miller Salas, en el diseño, desarrollo, implementación y circulación de sistemas de bicicletas públicas, tal cual lo ha prometido en diferentes escenarios, como el Concejo de Bucaramanga y la Semana de la Bicicleta. 

Finalmente, sé que usar casco, aparentemente es lo que todo y toda ciclista debe usar, por “su” seguridad, sobre todo cuando se mueve en una ciudad con conductores rápidos y furiosos. Pero, ojo. ¿Y cuál es la responsabilidad de la autoridad en movilidad para garantizar la seguridad e integridad de cada ciclista? ¿Es el y la ciclista quien debe defender su integridad y seguridad? ¿Es la Dirección de Tránsito de Bucaramanga? ¿Cómo debe una Institución ocupada por asuntos de movilidad incentivar el uso de la bicicleta? ¿Por qué desincentivar su uso con medidas represivas como tomar fotografías y publicar en una red social? Que siga el debate, mientras tanto, profesor Miller Salas, menos fotos y más acción.



Y acá dejo, para ampliar el debate: